1. La pornografía es un ataque directo a la familia
ya que destruye la relación apropiada entre esposos,
así como entre jóvenes y adultos de ambos sexos.
La pornografía presenta su faz
inicua e inmoral en las calles,
los cines, las revistas y los periódicos,
así como en la televisión y en internet.
2. La homosexualidad y el matrimonio
entre hombres y mujeres del mismo sexo
no es sólo un ataque contra
el matrimonio y la familia,
sino también una burla en contra del
plan eterno de nuestro Padre Celestial.
¿Qué podemos y qué debemos hacer ante esos ataques?
Recomiendo cuatro cosas:
1° Reconocer que, ¨La Familia: Una Proclamación para el Mundo¨ es una declaración oficial de la Primera Presidencia y del Consejo de los Doce Apóstoles y por lo tanto es doctrina oficial de la Iglesia. No es simplemente una opinión; es una proclamación de hombres sostenidos por todos nosotros como profetas, videntes y reveladores. Debemos estudiarla y enseniar los principios que en ella se encuentran con toda la frecuencia posible.
2° No dejarnos enganiar por aquellos que dicen que debemos ser tolerantes alas creencias de otros. El Artículo de Fe número once declara que: ...concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen. Sin embargo, tenemos que entender que la pornografía, la homosexualidad y el matrimonio entre hombres y mujeres del mismo sexo no son una clase de adoración; más bien, son una abominación. Podemos y debemos ser tolerantes con los individuos y aún amarlos, más no así con sus formas de vivir cuando son contrarias a lo que ensenian los profetas. La tolerancia a prácticas inicuas invita a la conformidad, aceptación y adaptación en nuestra propia vida. El plan del adversario es muy claro: enganiarnos a que seamos tolerantes a sus abominaciones y entonces buscará la manera de que seamos obligados no sólo a tolerar dichas abominaciones, sino a practicarlas.
3° Nosotros, como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tenemos la responsabilidad, así como la obligación, de ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar (Mosíah 18:9). Esto significa que tenemos que levantar nuestras voces en contra de las abominaciones de Satanás. Aunque la Iglesia y sus líderes siempre mantengan una posición neutral en cuanto a todos los partidos y candidatos, como miembros y ciudadanos vivimos en una república en la cual tenemos el derecho y la obligación de votar y elegir a hombres y mujeres justos para que elaboren leyes justas y de conformidad a derechos y creencias justas. También significa que tenemos que vivir lo que creemos y evitar con toda nuestra fuerza el caer en las redes de tentación que destruirán nuestras familias.
4° Tenemos que enseniar a nuestros hijos, en la familia y en la Iglesia, en cuanto a los peligros que van a enfrentar y cómo sobrellevarlos. Tenemos que enseniarles a poner en práctica diaria los principios que se encuentran en Para la Fortaleza de la Juventud, Mi deber a Dios y Mi Progreso Personal. Tenemos que enseniarles la importancia de prepararse bien para formar su propia familia eterna, sellada en el templo por toda la eternidad.
Les testifico que Dios es nuestro Padre y que nos ama. Su plan nos provee la única manera de encontrar la felicidad duradera.
Les testifico que Su plan triunfará y que el plan de Satanás fracasará. No hay manera de desviarse mientras seamos obedientes a los consejos y mandamientos de Dios, declarados por Sus profetas.
Hagámoslo abriendo un foro para "Gastronomía", otro para "Poesía", y así sucesivamente.
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